martes, 20 de noviembre de 2012
No sometido a clasificación
"El problema no es mío, es de él" y“esto no me hace mal porque lo dejo cuando quiero” eran frases que muchas veces me repetí en silencio para explicar lo inexplicable.
En estas dos primeras líneas escritas, quizás usted no vislumbra a qué alude mi escrito. Pues bien, le contaré que es la resumida historia de casi cinco años de esperas, de creerse a pie juntillas las mentiras, de mendigar un poquito de cariño y preocupación.
Es la oda a un amor de esos prohibidos, que escandalizan, que se censuran y que son a todas luces condenables. Sí, durante casi cinco años esperé lo que nunca ocurrió: que él se separara y optara por mí. ¡Ilusa!
Ahora, que ya no siento nada, porque de verdad es así, diré que fue "media década perdida", de quererse poco, de postergarse, de cadenas de esas que no se ven, pero que encarcelan y marcan.
Todo comenzó en enero de 2007, por el cada vez menos usado Messenger. Nos habíamos conocido hace cuatro años atrás en Viña y nos reencontramos en el chat una tarde de verano. Aún se recordaba de ciertos detalles de mi vida, yo de él y es así que empezamos a conversar de nuevo. El ingeniero y la periodista que una vez coincidieron en un bar viñamarino reanudaban la conversa..
Un mes de Messenger y fono para que viajara a juntarse conmigo en Valpo bello, ciudad donde yo vivía en ese entonces. Las primeras veces todo bien, todo fuego, pasión. Cuando nos vimos concretamos eso que no hicimos antes y debo decir que fue sencillamente sensacional.
Así vinieron un par de veces más hasta que de un día para otro, desapareció. Si hasta me eliminó del msn. Así, sin decir, agua va.
Yo me quedé con el tremendo signo de interrogación y como siempre lo hago, me eché las penas y la desazón a la espalda y continué. Y como siempre me digo, pensé : el mundo es más que un hombre.
El ser humano actúa también en base a arrepentimientos y el tipo en cuestión, volvió. Pidió disculpas, contó sus mentiras las que yo creí toditas…¡Tonta, tonta!
Y así pasaron tres años.. De mensajes melosos cada dos meses, de decir: te voy a ver, pero no sé cuando. De fechas que no se cumplieron…de perder el tiempo…
Hasta que llegó abril de 2010 y vino. Nos juntamos…Tan carente de cariño estaba que lo recibí sin peros, sin preguntas… Se fue y me quedé destruida y llena de interrogantes que intenté a mi modo responder..
Había que satisfacer la duda e investigar. Pero, ¿Cómo? Sin amigos en común, en regiones distintas, la empresa no resultaba fácil…pero recurría ciertos trucos, tecnologías y tuvo que pasar seis meses para que se supiese la verdad.
Esa verdad que se asomaba pero que yo evitaba ver..…Había tres razones para desaparecer que explicaban la ausencias de los fines de semanas, el tener como tres números de celulares distintos, no disponer de FB,TW y no personalizar sus correos electrónicos.
Como cantó Rocío Jurado: Él me dijo que era libre, como el mismo aire que era libre, como la hoja seca que era libre…y yo lo creí….Fail..
No me puse a llorar. Sólo sentí una rabia incontrolable y de tenerlo al frente haberle sacado la cresta hubiese sido poco…
Y en todo este tiempo, pese a hacerme la fuerte sucumbí…La falta de cariño me hizo responderle de nuevo sus mensajes, sus llamadas y sus declaraciones de amor pasadas de moda y dignas de un guion de pobre dramaturgia.
Pero hace más menos un mes, sí, casi llevo la cuenta, él me da lo mismo. Es uno más en mi background amoroso que recién se escribe y sólo fue proponérselo para olvidarlo o mejor dicho, sacarlo del medio. Fue como operarse del apéndice o de algunos de esos órganos que no sirven para nada en nuestro organismo. Como quitarle un dulce a un cabro chico, como engañar al sistema, así como muchas veces antes me engañé haciéndole fintas a mi corazón...
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