Yo creo que el amor o los sentimientos esos fuertes como la roca existen..Y les voy a contar por qué..
Todo comenzó un sábado de enero cuando nuestra protagonista fue a un evento social llamado cumpleaños y luego- como es tradicional en el grupo- se fue a bailar al Bar La Playa de Valpo. Sí, ese mismo que dicen va a desaparecer (puras mentiras).
Ella esa vez concurrió al local con cero expectativas. Su meta era bailar y bailar y así, con esa disposición estaba cuando apareció él.
Meses después supo que él la miro desde el segundo piso, se prendó de ella y quiso de inmediato irse a bailar a su lado. Ella si bien encontró guapo a ese joven de lentes y carilindo, fue al interactuar con él que supo que era especial. Especial no porque fuera europeo, si no que porque él, para contactarla y seguirla frecuentando, se hizo hasta una cuenta en Twitter, ya que ella, inteligentemente, no le dio su celular.
Con esa historia regresó a su ciudad y cual fue su sorpresa cuando advirtió que en la red del pajarito azul tenía un nuevo seguidor y era nada más ni nada menos que él. Ahí entendió que la historia se negaba a concluir y fue así que a la semana siguiente, acordaron verse y pasear por el Puerto Principal. Y eso fue lo que ocurrió.
Ella dejó de lado un compromiso familiar que fue tomado como una afrenta, pero que supo dulcificar cuando apareció una noche de domingo en casa de su hermana con la felicidad en los ojos y una sonrisa estampada en el rostro. Con esa cara, ¡quién se iba a dignar a reprenderla!.
Así vinieron más salidas entre los dos. Él empezó a mostrarse interesado, pero como la felicidad a veces no es perenne, la fecha de su viaje de regreso a Europa ahí estaba y amenazaba el romance.
Ella lo sabía, pero estaba disfrutando "a concho" los momentos juntos. Los paseos por la costa, las idas a comer, los regaloneos. Aprender él de ella y ella de él y así se iban los días.
Hasta que llegó esa fecha de febrero y la Señora Despedida se instaló en la sala de su departamento. Un adiós apretado de besos y abrazos y por qué no decirlo, triste. Porque no hay despedida alegre, menos cuando la vida no te ofrece la certeza que lo vas a volver a ver.
Pero a una hora de haberse ido de su lado, él la telefoneó desde el aeropuerto y le dijo que si de él dependiera regresaba ya a su lado. Esas palabras fueron como un bálsamo.
Y así vinieron meses de hablarse, de conocerse más y de entender que entre ellos había algo más que un mero gusto.
Y la vida como es sabia y a veces justa, para el día de su cumpleaños le ofreció la oportunidad de ponerlo delante de su presencia nuevamente. Si bien fueron solo cinco días, eran suficientes para que planearan lo que ahora los convoca: unas vacaciones juntos en la hermana república de Bolivia y en nuestro destino turístico nortino por antonomasia: San Pedro de Atacama.
Hacia allá parten en dos días más. Yo no los he visto, pero me basta leerlos y hablar con ellos para saber que lo que están viviendo es mágico.
Nadie sabe lo que va a pasar. Yo tampoco sé que será de mí mañana, pero creo que si el amor o un sentimiento así de fuerte existe, es porque permite que pasen cosas tan lindas y mágicas como ésta.
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