martes, 11 de enero de 2011

Siete días tiene la semana


¿¿¿Lunes??? Quien dijo que es éste el primer día de la semana. Según leí una vez por ahí, Dios instituyó como primer día de la semana un domingo y como bien sabemos, lo destinó al descanso. Sabio el Todopoderoso que consideraba que cargando pilas y dedicándose 24 horas al ocio mental y físico se podía abordar de mejor forma las 144 horas semanales restantes.
Yo en lo personal,y sin duda muchos me encontrarán la razón, considero que los lunes saben a nada. Son como una lista de obligaciones por cumplir, todos andan con cara de apestados pensando en los días que se vienen.
Si quieres salir a hacer un trámite, vas a una oficina pública o a un banco, las filas están atestadas de gente. Todo el mundo tiene prisa. Te subes a un transporte colectivo y las caritas de los escolares te reciben con el sueñito instalado en los ojos, las mamás con cara de apuro crónico y quienes trabajamos con cara de obligación. ¡¡Con cara de lunes, como dicen!!

El día de la semana que más concita mi gusto es el miércoles. Día en que nací por supuesto, hace ya unos cuantos abriles. Entre los romanos fue el día consagrado a
Mercurio (dios romano del comercio y la elocuencia, y mensajero del dios supremo Júpiter). Y no me contradigan con que los miércoles son quizás los mejores días para el comercio y el trabajo, pues casi nadie se queja en miércoles. Es un buen día en general…

Hablando de días, significativos son nuestros domingos. Si hasta el cancionero popular le ha dedicado sus letras. Recuerdo la pegajosa cumbia esa de la Sonora Palacios que algunos insisten en llamar “La Peineta”, cuando al estirado de Kike Morandé se le ocurrió hacer cover la popular canción, pero que en realidad se llama “Todos los domingos”.
Y como olvidar aquella que no recuerdo bien quien canta, pero más bien es un verso con música que tocan a menudo en mi emisora favorita que se llama “Hubo un domingo en mi vida”. Los domingos tiene esa particularidad de ser especialmente lateros e improductivos, pero inspiradores de algunas buenas letras musicales.
Es el día de las licencias, de no levantarse, de no cocinar, de andar en pijama e incluso para algunos, de no bañarse. Ya lo decía la colombiana Shakira en su canción “Inevitable”: "Si es cuestión de confesar, nunca duermo antes de diez, ni me baño los domingos".. No es mi caso, porque sí o sí, paso por agua y jabón a diario.
Pero no escapan al tedio.
Conversando con gente que ha viajado y con experiencias viajeras mías, me he dado cuenta que no importa en la parte del globo donde te encuentres, porque de ese “efecto domingo”, no te escapas.
Recuerdo mi viaje a Brasil, estando en Buzios. Playa, sol, caipirinhas, garotos y el domingo me atrapó igual. Poco me bañé, la modorra me consumía y todos andábamos igual, no importando de qué lugar geográfico procedíamos.
También los dichos populares remiten al “domingo 7” para explicar algo que suene a exabrupto y se les achaca generalmente a las escolares que se embarazan. El tradicional: Esa cabra salió con” un domingo 7”. ¿De dónde vendrá esa expresión? Lo averiguaremos.
A los martes, jueves y viernes los dejaré en espera para una próxima divagación.

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